~ Buscando sonrisas que perduren a lo largo de mi vida desde 1995

miércoles, 29 de mayo de 2013

Lo que está en juego no es nada más y nada menos que la felicidad.

 El problema no es lo que hacemos o por qué hacemos lo que hacemos,el problema surge de nosotros mismos y de nuestra habitual ''comedura de cabeza''. El problema es,simplemente,que lo pensamos todo cuando hay veces que no hay absolutamente nada que pensar. Nos basamos en que todo es una sucesión de hechos: lo que pasará mañana es por lo que hice ayer,así que hoy me quiebro la cabeza dándole vueltas a cosas que no voy a poder cambiar y a cosas que,al final,pasarán como vengan o surjan. Porque no todo es blanco y negro,ni tampoco una suma de 2+2 que dará,como obviamente pensamos,4; en la verdadera realidad existe una escala de tonos grises y no estamos sujetos a ningún mundo cuadriculado de operaciones matemáticas. 

El problema es que nos centramos en lo más inservible: en comernos el coco cuando lo que tenemos no es el pasado ni el futuro,sino lo que está presente y aquí con nosotros. El pasado se fue y el futuro no ha venido,ni va a venir,vaya. Lo que tienes es tu ''yo'' de ahora,que si quiere llorar llorará,si quiere gritar gritará y si quiere reír y llorar a la vez también lo hará. 

¿De verdad es tan importante pensar las cosas,no dos ni tres,sino diez veces? Quizás nuestro verdadero problema sea que vivimos a la espera de que nos ocurra algo aún mejor,capaz de hacernos,o hacer el intento de hacernos,más felices,cuando sólo nosotros mismos podemos cambiar eso,pero aquí y ahora. No hay que hacer caso a lo que llaman ''futuro'',ni hay que vivir en otro espacio-tiempo. Hay que hacer más caso a lo que te pide el corazón. El futuro es algo que no existe. Simplemente porque,cuando llega,se convierte de nuevo en presente.



Firmado: la ''number one'' en darle vueltas al coco.


2 comentarios:

  1. La segunda vez que piensas algo, sobra. Hay dos tipos de problemas, los insolucionables y los fácilmente solucionables y ninguno de los dos merece más de una vuelta en el coco.

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    1. Tienes toda la razón del mundo,para lo único que sirven es para que termines volviéndote loca. Es verdad que hay veces que sale solo,pero también es verdad que hay que saber pararlo.

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